¿Estoy cumpliendo con las obligaciones respecto de mi familia? ¿Tengo claros mis objetivos?

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Es difícil imaginarse a alguien que no hace lo que tiene que hacer cuando lo tiene que hacer. Esto que parece un trabalenguas, es común encontrarlo en personas que “trabajan” sin saber para qué. Y es que conocen o no han identificado su “POR QUÉ”, esto es, la razón por la cual deben de esforzarse y trabajar en forma responsable.

Pregunta simple, pero que encierra una gran responsabilidad: ¿Por qué debo trabajar? Y cuando las respuestas son simples: “…porque debo de hacerlo, por darle ingresos a mi familia, por darle comodidad a los míos, por ser mas…”, pero detrás de estas respuestas no hay nada más, no hay una acción o mejor aún, una definición exacta y concreta de lo que se desea obtener. Por que cuando decimos “…trabajar para los míos” ¿qué es exactamente lo que queremos decir? – muchas cosas indefinidas – y exactamente como son “muchas cosas”, por lo general quedamos al “debe”, no alcanzamos a cubrir lo que hubiésemos querido, porque actuamos al revés, a la inversa: primero trabajamos y luego buscamos la razón.

Pero lo que sí es claro que sin una razón, una causa clara y definida, el trabajo pasa a ser una extensión de esclavitud, quedamos atados, amarrados a esa actividad, que “no me entrega lo que necesito, y todos los meses es igual…”

Debemos distinguir dos aspectos claves en el trabajo:

–          Las obligaciones

–          Los objetivos

La mayoría de las personas trabajamos por “obligación”, porque tenemos bajo nuestra responsabilidad a otras personas (padres, hijos, hermanos, cónyuge, etc.) y a ellas debemos de proveerlas de lo necesario para su sobrevivencia: alimentos, techo, abrigo. Y esta responsabilidad nos va a seguir cualquiera que sea nuestro trabajo. Sin embargo, si agregamos a esas “obligaciones” un objetivo claro y definido, como por ejemplo, darle a mis hijos un buen acceso a la educación, adquirir un automóvil para disfrutar mejor en familia, adquirir mejores muebles para comodidad de todos, acceder a un vivienda más digna y confortable, el concepto mismo del “trabajo” cambia, y deja de ser una “obligación” pasando a convertirse en una META, en un OBJETIVO que debo de obtener y para lo cual voy a hacer todo lo que esté a mi alcance para lograrlo. Y cuando lo alcance, posiblemente buscaré otro (no me faltará…).

Por ello, preguntémonos:

 1.- ¿Estoy cumpliendo con mi obligación respecto de mi familia? y

2.- ¿Tengo establecidos mis objetivos para el bienestar de mi familia?

 – Y luego iniciemos el proceso de planificación de lo que tengo que hacer para poder lograrlo.

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Un comentario en “¿Estoy cumpliendo con las obligaciones respecto de mi familia? ¿Tengo claros mis objetivos?

  1. Definitivamente es importante conocer las areas en donde más tiene prioridad el cliente que logicamente es la estabilidad familiar que depende del presupuesto familiar que esta tenga, y es muy acertada la interpretación de obligacion y objetivo con lo cual podemos llegar a trabajar mas a fondo al cliente y poder asi sensibilizarlo, saludos

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