NO TIENES QUE SER GRANDE PARA COMENZAR, PERO TIENES QUE COMENZAR PARA SER GRANDE (ZIG ZIGLAR)

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¿Pensar en grande o pensar en pequeño?  La mayoría de nosotros posiblemente elegiría la primera opción, la de pensar en grande, porque básicamente se trata de autoestima, pero…es tan así?

Es que cuando uno lee la pregunta, la lógica (y la autoestima) nos lleva a lo de “pensar en grande”, pero eso cambia drásticamente, al menos en la mayoría de los casos, cuando nos enfrentamos a una decisión, a un nuevo plan, a unos nuevos objetivos, en que comienza a aparecer el temor, el miedo a “no poder hacerlo”, el temor al fracaso.

Es que las más de las veces, nos dejamos llevar por aquello que aparentemente es más fácil, por lo sencillo, por lo que no requiere un esfuerzo, por lo que es cómodo y nos permite seguir en nuestra zona de confort. Si pensamos en hacer algo nuevo, es común que acudamos a nuestra experiencia, si no encontramos nada “similar” en que hayamos tenido éxito, entonces comenzamos a dudar de si eso nuevo que queremos será realmente fácil, y dudamos al final si realmente es una buena idea o no.

En definitiva, buscamos excusas, excusas para hacernos creer a nosotros mismos que la gran idea que hemos tenido no es tan buena como podría parecer. La magnitud de lo que deberemos afrontar se nos viene encima y nos absorbe, por lo que volvemos a pensar en pequeño porque si pensamos a lo grande nos abrumamos y las dudas empiezan a asaltarnos.

¿Seré capaz de hacerlo? ¿estoy preparado? ¿lo haré bien? ¿funcionará? Luego miras a un lado y a otro para darte cuenta de que otros sí que hacen lo que tú no te atreves a hacer, y que consiguen muy buenos resultados. Entonces es cuando llega la frustración. Te culpas por no ser capaz de darle al interruptor del ON cuando estabas a punto de pulsarlo.

A veces dejar de pensar en pequeño y empezar a pensar a lo grande es tan sencillo como plantarte, dar un golpe en la mesa, levantarte y decir “ahora me toca a mí”.

Tenemos que animarnos a enfrentar ese “temor”, a esa “duda”, y hacerles frente. La vida nos enseña que si pasamos pensando en pequeño, va a pasar el tiempo y tendremos ese sentimiento de culpa de “no haberlo intentado”, de “no haberlo hecho o dicho cuando era el momento”. Pero a la inversa, si nos decidimos a hacer las cosas en grande, tendremos la satisfacción de habernos atrevido, lo que nos entrega a la vez una energía adicional para seguir “pensando en grande” y cumplir así nuestros objetivos.

Indudablemente ese “atrevimiento a hacer cosas” tiene muchísima relación con el triunvirato del QUERER, PODER, SABER en que el “empuje” del QUERER, nos facilita el camino para poder adquirir tanto el conocimiento como la habilidad para desarrollar aquello que buscamos “en grande”.

Pero lo más importante, aunque parece lógico (pero nos cuesta decidirnos), es…EMPEZAR!

Cuántos colegas, amigos (y tal vez nosotros mismos) hemos tenido las mejores intenciones de iniciar, de decir algo, pero… desistimos? Vemos como ese paso como algo que es cuesta arriba, pensamos inmediatamente en los problemas que ello conllevará, las dificultades con que nos encontraremos, dejando poco espacio para aquellos aspectos positivos que nos reportará ese avance, ese plan o sencillamente esa decisión. Y de ahí a pensar en pequeño solo hay un paso.

Empecemos este 2016 en grande?

Un abrazo,

Freddy Hayvard

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