Arquímedes y el Empuje que todos necesitamos…

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A veces ya quisiera sumergir en agua a algunas personas al objeto de que practiquen el Principio de Arquímedes, el que nos dice que “un cuerpo total o parcialmente sumergido en un fluido en reposo experimenta un empuje vertical y hacia arriba igual al peso de la masa del volumen del fluido que desaloja”. Es que a veces se hace necesario “empujar” a algunas personas a fin de que hagan lo que tienen que hacer para obtener lo que desean. Ese “empuje” que hace que las personas se “muevan” y “actúen” en lugar de quedarse en la zona de confort, conformándose con unas metas personales casi inexistentes por lo mezquinas y facilidad de alcanzarlas sin hacer el menor esfuerzo. Es entonces en que se necesita aplicar este Principio de Arquímedes, “empujarlos” para que “eleven” sus expectativas conforme al esfuerzo con que desarrollen sus actividades.

Es así que mi maestro, Angel Moreno, siempre menciona “el empuje” como la mejor herramienta de que disponemos para lograr lo que ansiamos, manifestando que éste DEBE de estar presente en TODAS las acciones que emprendemos en nuestras actividades profesionales, pues es el “ariete” que nos permite derribar aquellos “gigantes” (al igual que Don Quijote y sus “molinos de viento”) con que a veces confundimos ya sea a la competencia o a aquel problema que enfrentamos.

Pero ¿qué es realmente “el empuje”? Simple, está constituido por nuestras “motivaciones”, aquellos elementos, cosas, metas, objetivos, todos ellos personales, que nos “inducen” a hacer algo para poder obtenerlas, disfrutarlas, retenerlas ya sea para sí y/o para nuestra familia. Es fácil encontrarse con respuestas simples a preguntas de gran trasfondo, como lo es el consultar el porqué ingresó a trabajar en la actividad que efectúa. La mayoría responde que por “necesidad de ingreso monetario”. Y fijan la “necesidad” en la que “coincidentemente” otorga como “mínimo o base” la empresa o compañía contratante (¿?). Esa persona, ¿tendrá suficiente “empuje” para lograr resultados mayores a los establecidos para ese “mínimo o base”? – Difícil que lo tenga. A cambio, unos pocos sí manifiestan tener necesidades más allá de esas cifras y desde ahora se comprometen a hacer todo lo posible para alcanzarlas y luego superarlas. En otras ocasiones, algunos “abandonan” la solución posible a un problema o el estudio de alternativas, dejando el problema a disposición de otros, los que posiblemente sí lo resolverán y serán recompensados (muy a pesar del que “abandonó”). “No fueron mil intentos fallidos, sino un invento de mil pasos” manifestó Thomás Alva Edison ante su invento de la bombilla.

Toda motivación, al igual que un carro que inicia movimiento, necesita de una “aceleración”, la que en nuestro caso en comento, está constituida por la importancia que otorguemos a nuestros objetivos y metas, basada en el disfrute y gozo que obtendremos. Mientras más interesante y atrayente nos resulte esa motivación, mayor será la aceleración con que iniciemos.

Hacer de lo imposible, posible. Ello debería ser la máxima que nos “empujaría” a “actuar” cuando estamos frente a un problema aparentemente insoluble. Si lo solucionamos, ¿estaremos más cerca de cumplir nuestros objetivos personales? ¿Vale la pena realmente el esfuerzo a desarrollar, para poder alcanzar nuestros objetivos y metas?

Líderes, liderados, todos en general, necesitamos de las motivaciones, pero de aquellas que nos “empujen”, que nos obliguen a desplazar los problemas y dificultades, allanando el camino para gozar, disfrutar y compartir nuestros objetivos cumplidos.

Y no olvidemos, “Si tú no construyes tu sueño, alguien va a contratarte para que le ayudes a construir el suyo”. Dhirubhai Ambani (magnate indio – Diciembre 1932- Julio 2002)

Un abrazo

Freddy Hayvard

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3ra. Ley de Newton y las objeciones…

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objecion.16.10.2018En Física se denomina Fuerza Normal (Fn), aquella que ejerce una superficie sobre un cuerpo apoyado sobre ella. Esta es de igual magnitud y dirección, pero de sentido contrario a la fuerza ejercida por el cuerpo sobre la superficie. Se conoce como La Tercera Ley de Newton o Principio de Acción y Reacción.

¿Y cuál es su relación con las objeciones que se reciben en los procesos de ventas o atención de clientes? – Es que ellas no son otra cosa que la reacción de nuestro prospecto/cliente a algo que…pasamos por alto, no fuimos capaces de interpretar sus necesidades o simplemente no dijimos lo adecuado en el momento oportuno, y es entonces que se produce una reacción por su parte, a la que nos oponemos “empujando” al prospecto/cliente y ¿qué obtenemos? Una oposición, la formación de una barrera que nos impedirá explicar en mejor forma aquello que nos falló. Hace más de 331 años atrás, Newton visualizó lo que nos sucedería si insistimos en “empujar”: encontraremos una resistencia similar a la que hacemos al “empujarlo” quedando muchas veces en la misma posición, sin avanzar, y con el riesgo de tener que retroceder.

Todas las técnicas de manejo de objeciones nos entregan excelentes herramientas para su “manejo”, el cómo “driblar” su aparición, el cómo “esquivarlas”, el cómo “anticiparse”, etc. Pero estimo que hay dos que debieran de sobresalir entre ellas, una es el conocimiento y dos la concentración, los que deben de aplicarse en forma coordinada y permanente mientras estemos frente a ese prospecto que tanto nos interesa.

El conocimiento explícito es el que se adquiere a través del aprendizaje teórico/práctico (formación y experiencia), que nos permite, valga su redundancia, “conocer” nuestro producto identificando claramente sus beneficios y ventajas. La experiencia a su vez nos ofrece la posibilidad, indudablemente cierta, de “identificar” anticipadamente el momento o la forma en que pudieran presentarse las objeciones. Y la concentración, elemento vital, es según definición de Wikipedia que comparto, “centrar voluntariamente toda la atención de la mente sobre un objetivo, objeto o actividad que se esté realizando o pensando en realizar en ese momento, dejando de lado toda la serie de hechos u otros objetos que puedan ser capaces de interferir en su consecución o en su atención”. ¡UF! ¿Cuántas veces hemos estados distraídos en esos momentos? Ya sea ante el tiempo que se nos hace demasiado largo (o corto), las próximas citas o llamadas a atender, las deudas a pagar, la comisión que recibiremos si “empujamos más”, etc., son todas ellas distractores que por más que tengamos un gran y práctico conocimiento, nos conducirán a una “reacción no deseada” encontrándonos con una oposición que no quisiéramos.

Ambas herramientas, la del conocimiento y la concentración, deben de transformarse en una “habilidad” que nos permita acceder rápidamente a esos conocimientos que guardamos en la mente, así como el lograr olvidarnos del mundo por algunos minutos y concentrarnos en lo más importante que tenemos frente a nosotros: el prospecto. ¿Qué nos puede llevar a adquirir esa habilidad del “saber” así como de la concentración? Nuestros objetivos, aquellos que hacen que trabajemos arduamente para obtener aquella recompensa que buscamos y necesitamos para el logro de las metas personales. En la práctica, MOTIVACION (motivo que nos lleva a la acción).

Si tenemos una Motivación clara y definida, que sabemos nos conducirá a esas Metas tan deseadas, el saber más de nuestro producto y la concentración en nuestro trabajo serán la autopista hacia el éxito en la actividad que desarrollemos.

Muchos Gerentes y Supervisores se afanan por el resultado final de una acción comercial sin poner énfasis en el camino que debe de recorrerse, desde el punto de vista emocional, para lograr llegar a él. La determinación de las motivaciones, el trabajo de las Metas Personales y las Profesionales, son acciones que sí o sí deben de estar presente en toda actividad comercial. El conocerlas y aceptarlas, sabiendo el camino que se deberá recorrer para su logro, nos producirá un mayor interés por el producto y una concentración adecuada en ese momento en necesitamos “empujar” sin tener la resistencia de esta 3ra. Ley de Newton.

Un abrazo,

Freddy Hayvard

Persistir o desistir…?

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20180709_123242En el latín, el verbo persistere significa “mantenerse firme y quieto” En el mundo de los seguros, se sabe muy bien la desestabilización que se produce cuando hay mucho movimiento en la permanencia de sus asegurados, lo que es motivo de constante preocupación el conocer la temida tasa de persistencia.  No hablaré en esta oportunidad de cifras o porcentajes, sino quiero referirme a las causas que conllevan al asegurado a poner término anticipado a su póliza de protección.

Es fácil identificar en la mayoría de los casos, dos situaciones que provocan este “movimiento desestabilizador”, como lo es la situación económica y la competencia.

La situación económica es tal vez una de las más complejas y valga el adjetivo, la más frágil. La pérdida del empleo, una disminución de los ingresos, el aumento de la familia, el cambio de condición familiar, la situación económica del país, los estudios, el nuevo auto, la nueva casa, el nuevo televisor, el nuevo smartphone, etc., todo lo nuevo que nos trae este mundo “moderno” que de pronto nos avasalla con los “gastos” que no somos capaces de enfrentar y “hay que desarrollar urgente un plan de economía y tomar una decisión”. Y por lo general no se piensa dos veces, y se decide “eliminar” lo “prescindible”, es decir aquello “que puede ser omitido o excluido por no ser necesario”, y la lista la encabezan todos aquellos gastos que no son concretos, tangibles, gustados, utilizables ahora, de beneficio inmediato. Y en ellos están los seguros. ¡Pero no todos! ¡El del auto se queda! ¡Es que tengo que proteger lo que utilizamos todos los días! (sic) – ¡Aún soy joven, podemos liquidar el de vida! – ¡No nos hemos enfermado y somos sanos, terminemos el de salud también! (sic) ¡El de la casa no podemos pues el Banco nos obliga a tenerlo! Y así, nuestro ex asegurado y su familia, se queda sin protección y en momentos en que más que nunca requerirá de ayuda financiera en caso de un accidente, una enfermedad grave, un fallecimiento. Si no tiene seguro, no tendrá él o su familia, cómo solventar los gastos y la sobrevida futura. ¿Tal vez ahora sea el momento de vender el auto, la casa, los televisores, los Smartphones? Y, ¿a qué valores?

La competencia es asimismo un factor que interviene fuertemente en la persistencia de las pólizas. Los equipos de venta de las diferentes compañías cumplen su cometido: vender. Pero luego de un rápido análisis, especialmente en Latinoamérica, vemos que la mayoría de las ventas se efectúan a personas que ya son poseedoras de una póliza de protección. ¿Por qué se produce ese cambio de una a otra compañía? – Algunos, pero pocos, lo hacen en búsqueda de un seguro de menor valor de pago (lo que pudiera ser una medida razonable en caso de problemas financieros), otros sencillamente se trasladan de una a otra, por la amistad, confianza, seguridad que le otorga un agente de otra compañía (y es muy posible de que con el cambio no se produzcan modificaciones en la cobertura), varios porque encontraron en otra compañía (mejor dicho en otro agente de venta), la información, la explicación que no le dieron en la anterior. Y los menos, por la “seguridad” que les entrega una que efectúa mucha publicidad (sin mayores comentarios).

En fin, sumando ambas situaciones, las compañías enfrentan esta “desestabilización” en forma constante con dos herramientas: una, el aumento del esfuerzo en los equipos de venta y en los servicios de atención al cliente, y otra en la publicidad directa pública. Algunas se esmerarán en poner “algunas” trabas en los procedimientos de desistimiento, pero serán las menos (felizmente).

Pero ¿hay algo más que se pudiera hacer? Así lo creemos. Y lo encontramos en la “debilidad” que presentan las diversas compañías en la comunicación con el asegurado, la que usualmente no es individual, sino generalizada y versa sobre temas relacionados con nuevos productos, hacia los que se intenta que emigren, sin entrar directamente a la prevención de un término anticipado de la póliza o de un cambio “emocional” hacia otra compañía. Cuando esos ex asegurados desean regresar, es posible que las condiciones hayan cambiado, y es en ese momento en que exclaman: “si hubiera tenido información, o si hubiera consultado, no lo habría hecho…”  – La pregunta es: ¿la compañía pudiera haberse anticipado a ese hecho? – Posiblemente sí.

En ocasión de la prospección, luego en la detección de necesidades y finalmente en la suscripción, las compañías van recolectando información de su cliente, la que se va incrementando con la forma y periocidad de pago (incluyendo su estabilidad en los mismos). Sin embargo, esa data pocas veces es retornada como información de interés, como lo pueden ser temas tales como “qué hacer en caso de…”, “¿sabía usted que…?”, “cómo incrementar su protección”, “cuándo y cómo modificar su cobertura”, etc. Ustedes dirán que sí existe esta información, y así lo es ciertamente, pero…!Está inserta en la página web de la compañía!  y el cliente por lo general no acude a dicho sitio, tomando decisiones a través de terceros (amigos relacionados con el producto, agentes más despiertos que otros, etc.) o sencillamente decide anticipar su término, dejando de pagar sus primas. Se requiere que el asegurado “sienta”, “perciba” que “SU” compañía está ahí, cerca suyo para ayudarle en las decisiones que deba tomar ante una u otra circunstancia. Y ello solo se logrará con correspondencia personal y regular, individualizada, que proporcione la información que antes comentábamos. Las áreas de “mantenimiento” por lo general no tienen la capacidad suficiente como para “cubrir” periódicamente en este aspecto a todos sus asegurados, por lo que estas acciones deben de complementarse con informaciones escritas (vía email), pero siempre orientadas a aquellas necesidades básicas que requiere un asegurado previo a una toma de decisiones en cuanto a persistir en la póliza o desistir de ella. Básicamente, nuestro asegurado necesita “educarse en lo referente a su póliza”.

Un abrazo

Freddy Hayvard

Reclutamiento, una piedra en el zapato?

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foto.07.17Es así, lamentablemente. En la mayoría de los equipos de venta, el reclutar se ha transformado en una piedra en zapato: duele, molesta, nos distrae, pero…luego de un tiempo nos acostumbramos y continuamos como si nada hubiera sucedido, hasta que vuelve a aparecer la “urgencia” del reclutamiento. Algunos que ya han aprendido, están constantemente revisando y actualizando sus bases para no sufrir “la piedra en el zapato”, pero aún son los menos.

¿Las consecuencias?  – Baja en productividad, aumento de presión hacia “los antiguos”, escasez de “tiempo”, malhumor en los líderes, y otros tantos problemas que finalmente terminan por afectar el comportamiento de los equipos, con su líder al frente. Y es que el reclutar no es solo un problema de quienes tienen la primera responsabilidad en él (los líderes), sino también de quienes integran los equipos, pues éstos no solo perciben, sino que ven en primera línea, cómo se reclutan personas sin las habilidades necesarias, y menos las motivaciones para el trabajo diario, y en cambio a ellos se les insta a aumentar su producción para “apoyar” a las personas recién ingresadas acompañándolas en salidas al campo.

La causa del problema, a mi juicio, está en que se considera el reclutamiento como una tarea ocasional y no como una actividad constante. Todos hemos pasado por aquella situación en que, de pronto, uno o más vendedores (y de los mejores) emigran o sencillamente dejan de trabajar, y no estábamos preparados y salir del problema productivo creado, nos ha costado casi medio año (o más) y con consecuencias para los vendedores que quedaron, pues a ellos tuvimos que “pedirles” que “optimizaran” su producción para “subsidiar” la faltante. En cambio, si los líderes tuvieran como objetivo la mejora constante de su equipo, en que se promueve la “formación” de otros líderes, así como la lógica pensada de que más de alguno de sus vendedores, por cualquier causa, dejará el equipo, el buscar, el prospectar en la búsqueda de candidatos sería una actividad más dentro de las habituales de su gestión comercial.

Para ayudar aún más en este problema, mucha gente aún cree que la profesión de ventas es la menos indicada, por razones que la señalan como una actividad temporal (“mientras consigo otro empleo”), de corto plazo (“te despiden si no vendes”), con mucho control (“debes cumplir horario y actividades”), etc. Y creo que ellos tienen razón, pues la “información” la han obtenido justamente de aquellos que han fracasado en esta profesión…por culpa de líderes que reclutaron, en “razón de la urgencia”, a personas que reunían el perfil adecuado.

Si estos líderes pudieran dimensionar el tiempo y el costo que les ha significado su mala gestión end el reclutamiento, es muy posible que cambiarían su modo de actuar frente a “esta piedra en el zapato” y todo marcharía mejor.

Un abrazo,

Freddy Hayvar

El horizonte es cada día más cercano…

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20180709_123242 El horizonte es cada día más cercano, pero no quisiera llegar…es un pensamiento que cada vez más fuerte se escucha en las mentes de las personas prontas al retiro laboral. Y decimos “retiro laboral” y no jubilación o pensión, pues cada año el número de personas que continúa trabajando luego de cumplir las edades para su “retiro previsional” va creciendo. ¿Sus razones? A mi juicio son dos las principales:

  • – El efecto financiero que provoca la baja en los ingresos al  pensionarse/jubilarse y,
  • – El efecto del “envejecimiento activo” como lo denomina la OMS.

Dos grandes problemas que comienzan a afectar las economías de la mayoría de los países e inciden en el desarrollo de manifestaciones contra los sistemas previsionales y en el empleo. Pero ¿a qué se debe la aparición de estos problemas? – Por un lado, tenemos la débil cultura de “ahorro previsional”, en el caso de los afiliados a los sistemas de capitalización individual (AFP, AFORES) lo que provoca el que se obtenga un bajo capital a la edad del retiro, y este problema se ve aumentado por el mejoramiento de la calidad de vida, lo que incide a su vez, en mayor expectativa de sobrevida por sobre las edades “mínimas” de retiro, estado en que las personas se encuentran aún con condiciones de seguir aportando en el trabajo.

El caso es que ambos problemas “asustan” a los eventuales pensionados/jubilados, lo que hace que lamentablemente, traten de tomar medidas correctivas (mayor aporte previsional, búsqueda de inversiones, etc.) muy cerca de los períodos del retiro, lo que no produce los resultados esperados para la mayoría de ellos, amén de que varios “abandonan” antes de las fechas que hayan planificado. Por lo que, llegado el momento de la decisión del retiro, la persona se encuentra con menos ingresos de los que requiere para continuar con su existencia.

Distinta, pero no por ello muy diferente, es la situación de aquellos que cuentan con un capital suplementario a la pensión/jubilación, producto de un seguro con ahorro o un Ahorro Previsional Voluntario (APV). Muchas de estas personas, no tienen el apoyo/asesoría que les permita hacer un buen uso de estos dineros y a muy corto plazo se encuentran en la misma situación de los que mencionábamos al inicio.

Ante esta situación, los estados preparan modificaciones a las edades mínimas para el retiro laboral (actúan ante el envejecimiento activo y el bajo ahorro), adicionando mayores tasas de ahorro obligatorio, pero ¿es eso suficiente? – Creemos que no. Se necesita incentivar aún más la cultura del ahorro y junto a ello, el desarrollo de procesos de asesorías financieras en los últimos 10 a 15 años previos a la fecha del retiro, de tal forma de que, ante la preocupación de este escenario, se vea apoyada por su AFP/AFORE o Cía. de Seguros, en que el agente de ventas de estas entidades les proporcione esta asesoría, complementando así el servicio previsional ofrecido. Así, de un mero enfoque en las ventas, se cambiaría a uno de verdadera asesoría previsional, en que importe no solo que el afiliado deposite en la institución su ahorro previsional o bien pague oportunamente la prima de su seguro con ahorro, sino que se efectuaría un “acompañamiento financiero” en este proceso de “planificación del retiro”, otorgándole la tranquilidad buscada.

Creemos que este valor agregado, este plus que las compañías puedan proporcionar a sus afiliados/asegurados, colaborará en una mejor calidad de vida de quienes buscan un término de sus actividades laborales.

Un abrazo

Freddy Hayvard

¿Líder amigo o amigo del líder?

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En casi todos los equipos de trabajo, suele presentarse la situación en que uno de sus integrantes asume el liderazgo, ya sea en la forma de supervisor, gerente o director. Felicitaciones, palabras de aprecio, orgullo para algunos, confianza para otros, pero hay algunos (por suerte los menos), que interpretan este hecho como una ventaja respecto de los demás, porque creen que podrán “utilizar” su amistad en su propio provecho e incluso, hacen aspaviento de ella, tratando de obtener “poder subterráneo” y “supremacía” entre sus compañeros. Y así, esta “amistad” se transforma en un dolor de cabeza para el nuevo Líder de Equipo, quién si no sabe manejar este problema, podrá perder su propia oportunidad de demostrar su capacidad de liderazgo.

Pero ¿qué es la amistad? – Es un sentimiento desarrollado a través de una relación afectiva entre dos o más individuos y donde, debiera, primar un interés recíproco a lo largo del tiempo. En la amistad suelen conjugarse valores tan altos como el amor, la lealtad, la solidaridad, la incondicionalidad, la sinceridad y el compromiso. Y son justamente estos valores los que se ven seriamente afectados cuando se presenta la situación antes descrita. Y ello porque el “amigo” los malentiende todos, y cree que él o ella, es quien debe de ser el “preferido(a)” y así actúa frente a su “amigo líder”, “exigiendo” el “cumplimiento” de dichos valores (¡!).

¿He exagerado la situación? Creo que no. Muchos líderes con quienes he alternado han “sufrido” y felizmente la han superado, aunque otros han debido lamentar su derrota como líder. Pero ¿qué podemos hacer frente a un “posible problema” de este tipo? – Primero, no percibir la situación como un problema, sino más bien, en forma positiva, como una oportunidad, como una oportunidad de reforzar esas amistad, pues si son verdaderos los valores que antes mencionamos, este “amigo(a)” luego de una sincera conversación, se dará cuenta de que deberá de apoyar a su “amigo líder” y a no aprovecharse de esa amistad, reconociendo a la vez, de que habrán ocasiones en que su “amigo líder” será mucho más exigente con él(ella) que con los demás. Y si no es así, ello significará que esa amistad no era tal y se basaba en otros valores, los cuales no comparte el Líder.

Es interesante que todos quienes adquieren posiciones de liderazgo, y por ende, el riesgo de afrontar situaciones como la antes descrita, lean y relean para mejor comprensión, a John C. Maxwell y en especial su libro “Los Cinco Niveles del Liderazgo” en que describe las fases que debe superar para llegar a ser el Líder que él(ella), y la organización, requieren.

Resumidamente, Maxwell nos señala que el primer peldaño (llamado “por derecho”), por lo general, es cuando es producto de un nombramiento o designación (por ejemplo de vendedor a supervisor, o de supervisor a Gerente), y su tarea será de la liderar a sus compañeros de trabajo. Es tal vez la posición más dura y a veces la más larga en su ascenso, en que la gente lo seguirá porque “debe” seguirlo, dado que el título de Líder, por el momento, se basa más bien en un título, una posición. Y el consejo es avanzar rápidamente al siguiente escalón, pues de mantenerse mucho tiempo en esta posición, lo debilitará en lugar de fortalecerlo. Quien pretenda que otros lo sigan solo por el hecho de haber sido nominado como líder, rápidamente perderá el respeto de los demás. En este primer peldaño, son tres las tareas principales: saber, conocer al equipo y unir éste con las metas de la organización.

  • Saber es adquirir un conocimiento profundo de la organización, de las tareas que correspondan, de los productos, de las normas y procedimientos, de las formas que puede tomar su liderazgo (situacional), conocer más de los conceptos de inteligencia emocional.
  • Conocer al equipo, a cada uno de sus integrantes, sus fortalezas y debilidades, sus aspiraciones, sus capacidades y habilidades, de tal forma de optimizar la comunicación con cada uno de ellos y por ende la del equipo.
  • Unir las metas individuales con las de la organización, hacerlos parte de la filosofía (misión y visión), que su equipo perciba que cada una de sus acciones favorece a ambos.

Es en este peldaño inicial, donde nuestro Líder debe de dejar bien en claro, la forma en que se desarrollarán las relaciones entre sus liderados más cercanos (amigos). Un amigo que no haga caso de estas reglas y quiera aprovecharse de la amistad, no puede ser considerado “amigo”, dado que demuestra que solo lo es por obtener provecho personal.

Desarrolladas las tres tareas anteriores, nuestro Líder podrá ascender al siguiente escalón, el del “permiso”, en que literalmente éste actuará bajo “el permiso” del equipo, básicamente por la generación de confianza, manifestada a través de sus acciones, por el conocimiento individual y el buen manejo de la inteligencia emocional. Hay confianza y los integrantes del equipo lo seguirán porque así lo quieren (a diferencia del primer peldaño). Esta etapa, a la que no se llega ni muy rápido ni menos fácilmente, es la que permite muy luego pasar de la denominación de grupo a la de equipo, ya que logrará la aglutinación de todos bajo su liderazgo.

El siguiente escalón, es el de los “resultados”, en que los liderados perciben que están logrando resultados y ello por el liderazgo de esa persona. De esta forma, la influencia se afianza, así como el respeto. Comienzan a “seguir” a este líder.

El penúltimo, se refiere a lo que Maxwell denomina “reproducción”, en que los liderados aprecian el interés de su líder por su desarrollo personal, por la ayuda y colaboración que reciben de él(ella), por la guía orientadora y “ganadora” que les ofrece. Así, este líder va cimentando fuertemente el sentido de liderazgo, de tal forma de que varios de sus seguidores muy luego estarán en condiciones de asumir posiciones similares de líder.

El último escalón, es el nivel del “respeto”, en que el líder es reconocido ampliamente por lo que es y lo que representa. Produce respeto con su accionar, con su personalidad.

Avanzar por estos cinco escalones, no es fácil y especialmente si en el primero de ellos, no deja claramente establecidas las condiciones en que deberán de desarrollarse las relaciones personales de amistad con uno o más integrantes de su equipo. De esa conversación sincera con su(s) amigo(s), el líder sabrá si realmente esa amistad es sólida y verdadera y que podrá contar con su apoyo.

“La amistad no puede ser utilizada para beneficio personal”

Un abrazo,

Freddy Hayvard

Las Metas suyas y las mías, ¿son congruentes?

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La planeación (planificación o planeamiento) es una función administrativa que comprende el análisis de una situación, el establecimiento de objetivos, la formulación de estrategias que permitan alcanzar dichos objetivos, y el desarrollo de planes de acción que nos señalen cómo implementar dichas estrategias. Dicho en otras palabras, la planeación analiza dónde estamos, establece dónde queremos ir, y señala qué vamos a hacer para llegar ahí y cómo lo vamos a hacer.

La planeación es la primera función administrativa ya que sirve de base para las demás funciones (organización, dirección y control). Al proponer objetivos y señalar qué es lo que se va a hacer para poder alcanzarlos, permite organizar mejor las áreas y recursos, coordinar mejor las tareas y actividades, y controlar y evaluar mejor los resultados (al permitir comparar los resultados obtenidos con los planificados).

Las ventajas de una planeación oportuna (no apresurada ni menos improvisada), son varias, destacando entre ellas, la “disminución de la incertidumbre y del riesgo”, por cuanto planear en la práctica es anticiparse, previendo los problemas que pudieran presentarse, lo que nos lleva a ser más eficientes en el uso de los recursos tanto humanos como financieros, y en su conjunto, disminuye el riesgo de las improvisaciones.

Pero, y con más frecuencia de lo que podríamos pensar, muchas veces la planeación se estima que es solo para los directivos comerciales, quienes planean los objetivos y estrategias de ventas para su equipo, y esta “planeación general” es entendida como una “orden” de empresa y conforme a ella, sí o sí, hay que cumplirla. Estoy de acuerdo con ello, pues sin esas directrices, sería imposible alcanzar los objetivos y metas establecidos por sus propietarios y, sin lugar a dudas, en su estudio y planificación posterior, deben de haber considerado el potencial de su fuerza de venta, analizado sus eventuales productividades, así como los sistemas de compensación que los motivarán. El problema, está en la forma en que es “bajada” esta información o, mejor dicho, en cómo llega a los productores directos. Si llega solo en forma de “orden”, es muy posible que se dificulte su logro, encontrando “oposición” entre ellos, las que, hay que decirlo, las más de las veces contienen más excusas que razones lógicas. Sin embargo, igual va formándose un “rechazo” a las metas impuestas.

La pregunta que asoma por este “rechazo”, es: ¿existe congruencia entre la meta impuesta y la meta personal de ese productor? – Si no existe ese “vínculo”, la “oposición” será mayor y los resultados finales, posiblemente “inciertos”.

Lamentablemente, muchas personas, trabajan solo para satisfacer “necesidades” y no tienen una meta personal establecida, por lo que su preocupación básica siempre será si podrá alcanzar ese determinado nivel de remuneración. Si la meta establecida está muy por encima de ese nivel, el productor se sentirá “oprimido” por ella y trabajará con un sentimiento de rechazo y solo ante el temor de perder su empleo, sin ningún compromiso con su empresa o compañía.

El problema antes planteado, se produce, las más de las veces, cuando se contrata personas con bajas expectativas salariales y metas simples y el Líder no es capaz de ayudar a ese productor a “buscar e identificar” metas personales que sean congruentes con las de la compañía o empresa, e incluso con las propias del equipo de trabajo.

Mientras mayor sea esa congruencia, mayor será la aceptación, coordinación de trabajos, ejecución de acciones, cumplimiento de procesos y mejorará el ambiente laboral.

El Líder “debe” de ayudar al productor a crear, desarrollar y planificar las metas personales (y por ende optimizar sus motivaciones), para que estén en congruencia con las de la empresa, en un trabajo que se inicia desde el reclutamiento y selección y continua en forma permanente, ayudándolo a determinar el cuánto, el qué, el cómo y el cuándo. El cuánto deberá de producir, el qué deberá de hacer, el cómo tendrá que hacerlo, y el cuándo efectuar las diversas actividades necesarias para cumplir con su meta personal. Lo importante, es que esta meta personal, no debe de ser “impuesta”, sino ser producto de la motivación propia del productor (en la que la actuación del Líder es importantísima).

Entonces, la planificación no solo debe de efectuarse para los niveles directivos, sino también al nivel de cada uno de nuestros productores, las que, en su conjunto, al sumar las diferentes productividades, alcancen tanto las metas individuales como las esperadas por la empresa o compañía. Así, se podrá asegurar productores motivados y comprometidos.

Un abrazo,

Freddy Hayvard